Es impresionante cómo los profesionales del marketing se han perdido en los últimos años en términos populares que se volvieron moda, como el branding, el growth hacking, el buzz marketing, el marketing viral, los digital influencers y tantas otras prácticas. El marketing tiene ese poder de conquistar incluso a quienes lo idean, a partir de acciones que no siempre son positivas para las empresas y que pocas veces traerán resultados si no se ejecutan pensando desde el principio en los objetivos que deben alcanzar. Cuando miramos cada una de ellas por separado, sin encajarla en una narrativa estratégica que tenga sentido, no sirve de nada.
El marketing es analítico Hasta es redundante hablar de marketing analytics, ya que todo marketing tiene que ser analítico para ser marketing. El marketing analytics abarca los procesos y tecnologías que permiten a los profesionales aplicar acciones y evaluar el éxito de cada una. Eso es posible gracias a métricas que definen el rendimiento en cada canal. En ese sentido, entran en juego más términos conocidos del marketing, esta vez como forma de comprender el proceso y mejorar los resultados. Entre ellos están el ROI, el CAC, la tasa de conversión, el LTV, la atribución, el PPC y otros. Son estos y otros números los que cuentan lo que realmente está funcionando. En marketing no se puede ser optimista ni pesimista, no se puede confiar en la intuición ni en lo que parece correcto. No existe vaso medio vacío ni medio lleno: lo que existe es un vaso con agua.
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