Muchos gestores se han quedado perplejos cuando uno de sus mejores empleados renunció. Perder a tu mano derecha, a ese empleado que siempre estuvo en tu 20%, no es nada agradable. Más preocupante aún: por lo general, estas pérdidas no son silenciosas; vienen acompañadas de intentos de llamar la atención sobre algo que no está funcionando en la empresa.
La mayoría de los gestores cree que el motivo principal de estas salidas es el salario, pero rara vez esa es la razón de fondo. Para los mejores talentos, el desarrollo profesional y de carrera es lo primero. Algunos motivos reales de esta pérdida pueden ser: 1. El empleado no se siente valorado Una vez más, el reconocimiento no es una cuestión de dinero. Si miras la pirámide de Maslow desde la perspectiva del trabajo, la necesidad de autoestima y la de autorrealización son las dos mayores carencias del ser humano. Si no lo refuerzas con gestos, elogios o ese correo inesperado que dice “felicitaciones” por un trabajo bien hecho, vas a fracasar en la retención de esos talentos. No hace falta un bono económico para reconocer a alguien; al fin y al cabo, las palabras son gratis y sus efectos son poderosos.
- El empleado no tiene visión de futuro Es muy común que los grandes talentos se desanimen con su trabajo porque se sienten estancados, no quieren hacer la misma actividad durante los próximos años o creen que la empresa llegó al límite de su crecimiento. Quieren más aspiraciones, más desafíos, más oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Las visiones vagas sobre la estrategia y el futuro de la empresa impactan negativamente en estos profesionales, así que conversa sobre sus aspiraciones. Busca formas de incentivar proyectos desafiantes, cursos y eventos que mantengan en movimiento a tus mejores talentos. 3. Sus líderes se apropian de su talento y lo esconden ¿Conoces a esos líderes que se apropian de las ideas de los miembros de su equipo? Invariablemente, los líderes débiles les esconden a sus superiores los talentos del equipo y siempre opacan su existencia y su valor. Que te pongan en esa posición de inferioridad cuando tu trabajo es lo que hace destacar al equipo es un motivo más que justo para querer irse. Presta atención a los gestores de tu empresa y observa siempre por tu cuenta el trabajo de cada uno de tus empleados. 4. El empleado se lleva trabajo a casa Ese empleado que siempre se queda hasta tarde, responde correos los fines de semana y está siempre disponible para cualquier cosa del trabajo puede estar agotándose. No abuses ni conviertas en costumbre aprovecharte de la buena voluntad de tu empleado fuera del entorno laboral. Los líderes también tienen que contener su ansiedad. ¿Esta tarea realmente tiene que hacerse de noche, el fin de semana, en medio de un feriado? ¿Es realmente urgente y hará alguna diferencia si se hace el lunes en lugar del domingo? Entonces déjala para el horario en que ambos están comprometidos con el trabajo.
- Los logros no se celebran Metas cumplidas, un resultado inesperado muy positivo, la empresa creciendo más de lo previsto. La mayoría de las empresas trata estos hechos como una obligación, sin elevarlos a un logro digno de celebración, con lo que las metas alcanzadas se vuelven aburridas y poco inspiradoras. El refuerzo positivo y celebrar las victorias siempre son gratificantes y hacen que los empleados se sientan realmente parte de la empresa, que sientan que trabajan con un propósito. Por último, uno de los motivos por los que se van los mejores talentos son las ofertas de trabajo. Sí, a los grandes empleados los buscan otras empresas todo el tiempo. Ten en cuenta que tu mejor empleado responderá positivamente si lo contactan con una nueva propuesta cuando falte alguno de los puntos anteriores para su autorrealización profesional. Perder a los mejores empleados de tu equipo puede ser la chispa que haga descarrilar tu negocio. No dejes que se convierta en fuego: valora a cada uno de tus mejores talentos por todo lo que puede ofrecer. Al mismo tiempo, presta atención a los profesionales que se están contratando en tu empresa para no caer en trampas.
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