Allá en los años 2000, nadie recibía e-mail alguno, o sea, la efectividad del email marketing era gigantesca. En mi experiencia, tuve tasas del 60% de apertura en e-mails de campañas ¡y llegué al 80% con los e-mails transaccionales! Este escenario claramente cambió. La cantidad de spam aumentó exponencialmente y la comunicación por e-mail perdió la efectividad que tenía antes. Tasas de apertura alrededor del 20% hoy en día son cosa rara. Los hosts pusieron reglas rígidas para control de spam y, si hoy en día no trabajas con Return Path, un buen proceso de higienización de base y opt-in, tendrás poca efectividad. Por estos y otros motivos, aquí van algunas de las razones que están matando tus conversiones de email marketing y lo que puedes hacer para cada situación.
E-mails que no llegan a los destinatarios Cuando envías una campaña de email marketing a una gran base de e-mail, es bastante probable que un porcentaje de ella no reciba lo que fue enviado. Eso sucede porque algunos e-mails pueden estar desactivados o con direcciones incorrectas, rechazar el contenido de tu e-mail o tener tu IP bloqueada por proveedores. Sea cual sea el motivo, existen herramientas que reducen esas tasas de bounce a partir de los registros de oscilaciones. Esos registros deben impulsar cambios y dar una orientación positiva a tu programa de e-mail. También llamado return path, estos programas indican de dónde están viniendo esos retornos y cómo lidiar con ellos. Hacer la higienización de base, limpiando las direcciones que retornan e-mails, debe ser una tarea frecuente para mejorar tus tasas de conversión. La mayoría de las herramientas de email marketing proporciona información que es muy importante para el mantenimiento de la lista:
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Hard bounces: los e-mails considerados inválidos. Eso incluye los que ya existieron y dejaron de existir, los que fueron indicados de manera incorrecta deliberadamente y también los e-mails con errores de digitación;
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Soft bounces: e-mails válidos, pero que por algún motivo no pudieron entregarse. El motivo normalmente es que la bandeja de entrada está llena;
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Reclamos de spam: indica que el usuario se incomodó y cree que tu empresa no tenía el derecho de enviar ese e-mail a él;
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Pedidos de baja: es una obligación de toda empresa ofrecer en los e-mails enviados una opción de baja. Eso quiere decir que el usuario ya no quiere recibir esos mensajes.
Con esa información a mano, es fácil mantener la lista limpia. Basta remover, antes de cada envío, a los usuarios que ya tuvieron hard bounces, reclamos de spam y pedidos de baja. La mayoría de las buenas herramientas de envío de email marketing ya hace todo eso automáticamente. Lenguaje muy comercial ¿Ya notaste lo parecidos que son la mayoría de los mensajes que llegan a tu bandeja de entrada? El lenguaje comercial, exaltando el producto como si fuera la mejor cosa que el cliente tendrá en la vida, la mayoría de las veces es tedioso y poco atractivo. A no ser que lo hagas de otra manera, tu e-mail será solo uno más perdido en una gran lista de mensajes. Para evitar sonar de esa forma, procura hacer tus e-mails siempre más personales y personalizados, utilizando nombres y conversando como un amigo. Para empezar, habla sobre las necesidades y problemas del cliente, y no sobre cuán fantástica es tu solución. No utilizar calls to action Si estás trabajando con una landing page, un blog o un e-mail, los calls to action deben estar siempre presentes en tu estrategia. Es solo por medio de ellos que conseguirás un mayor número de conversiones y utilizar el contenido para llevar a tu cliente a la próxima fase del embudo de ventas. Utiliza llamados a la acción claros y objetivos, destacados del contenido, pero que se adecuen al contexto. ¿Qué quieres conseguir con ese contenido? ¿Lanzar un evento? ¿Hacer que tu cliente se registre en otro contenido? ¿Realizar una venta? Orienta todo el texto e imágenes hacia ese objetivo.
Abusar de las imágenes Tu primer instinto probablemente será llenar tu contenido de e-mail con imágenes cautivantes, bonitas, que llamen la atención de tu cliente. El asunto es que gran parte de las personas que reciban tu e-mail estarán con las imágenes desactivadas. En ese caso, ¿tu mensaje seguirá teniendo sentido?
Eso no quiere decir que no debas usar imágenes. Lo importante es tener cuidado de que el texto se entienda sin las imágenes que lo complementan, así como completar el alt text de las imágenes con palabras que describan exactamente lo que se está exhibiendo. No adecuarse a las expectativas del cliente Si tus clientes se inscribieron en tu newsletter, quiere decir que están esperando un tipo específico de contenido, con la frecuencia que les fue prometida. Si te alejas mucho de ese tópico o envías los e-mails con una frecuencia mayor de la que habías prometido, existen grandes posibilidades de que los clientes se den de baja de tu lista. Más allá de eso, aunque los clientes estén esperando determinado contenido, si tus e-mails se vuelven repetitivos en términos de contenido, también existen posibilidades de que dejen de ser interesantes. Es importante encontrar el balance entre lo que tus clientes están esperando y la mejor forma de sorprenderlos, tanto en el e-mail marketing como en otros canales. Para eso, es necesario tener calma y equilibrio, seleccionando los canales correctos para tus objetivos. Ser omnichannel no siempre es una buena cosa.
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