¿Alguna vez te has preguntado cómo surgieron las primeras ideas del universo? ¿Quién pensó en crear un lenguaje y ponerles nombre a las cosas? ¿Cómo habrá sido encender fuego por primera vez? ¿Has pensado en el susto que se llevó la primera persona que hizo palomitas de maíz? Hoy, todos esos primeros pasos están tan arraigados en nuestra vida que le damos poca importancia a la sencillez y la fuerza de las ideas evidentes.
Algunas de las creaciones más brillantes del mundo son así: sencillas, cercanas, reales, y ponen en evidencia algo que llevaba mucho tiempo frente a nosotros. El error está en creer, cada vez más, que todas esas soluciones obvias y evidentes ya se aprovecharon y que los mejores primeros pasos ya están decididos.
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